El regreso (a lo grande) de Narcos - El blog de Pablo Ual
195
post-template-default,single,single-post,postid-195,single-format-standard,qode-quick-links-1.0,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,hide_top_bar_on_mobile_header,qode-content-sidebar-responsive,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-11.0,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.1.1,vc_responsive
narcos pablo escobar

El regreso (a lo grande) de Narcos

Oír hablar de monstruo en boca de Pablo Escobar debe sonar a broma. Un hombre que ha provocado el terror y el miedo en la ciudad de Medellín, ahora tacha de monstruo a Carrillo, el cual, todo sea dicho, ha cometido graves delitos. Paradojas del destino.

Voy a hacer un breve análisis de la segunda temporada de Narcos (con Spoilers), un “Binge Watching” en toda regla.

La huida de Pablo Escobar

Las cartas están sobre la mesa. Si en la primera temporada vemos cómo paulatinamente Pablo Escobar va construyendo el imperio desde abajo, ahora el imperio está más que construido y funcionando perfectamente. La segunda temporada comienza con la huida de Pablo de la cárcel, lo que desata una oleada de reacciones dispares, desde el gobierno hasta el ejército y la DEA.

Pablo está suelto, el negocio se ha mantenido en su ausencia y es recibido como un héroe.

“La familia es lo más importante”

Ya lo decía Vito Corleone en “El Padrino” y así parece ser en Narcos. Posiblemente es el aspecto que más hincapié se esté dando. La anterior temporada era más espectacular y relacionada con las drogas y sus efectos en la población, ahora es la familia la que toma un papel muy relevante en estos primeros capítulos. Desde los hijos, poco habladores y que van de un lado a otro donde les mandan, hasta sobre todo la madre y esposa de Pablo Escobar.

La relación entre la madre de Pablo y la esposa es más que distante, ambas tienen un concepto muy distinto de lo que “conviene” a su hijo/marido. En el caso de la esposa, es sin duda la que más está alertando a Pablo del peligro que se cierne sobre ellos y, sobre todo, del hecho de que están continuamente huyendo de una mansión a otra. Veremos cuándo sucede lo que todos ya sabemos y los avisos de la mujer inevitablemente se convertirán tarde o temprano en tragedia.

Por otra parte, las continuas infidelidades de Pablo Escobar a su mujer durante la primera temporada con la periodista Valeria Vélez parecen haber desaparecido en el comienzo de la segunda. Lo más probable que porque el propio protagonista haya reaccionado y enmendado el error para no sacudir más si cabe el avispero que ya de por sí es su familia. También es cierto que relacionarse con alguien de los medios de comunicación no es la mejor idea para pasar desapercibido en pleno Medellín.

El ejército en Narcos

En estos primeros episodios, las relaciones Colombia-EEUU están demostrando ser más que complicadas. Las decisiones importantes vienen desde la Presidencia de Gaviria hasta el propio ejército colombiano: no hay un movimiento que los americanos puedan hacer sin permiso de Colombia.

Me gustaría resaltar que en los 4 primeros capítulos de Narcos hemos visto el ascenso y caída de dos coroneles colombianos. La huida de Pablo nos sirve para conocer posteriormente al Coronel Pinzón, poco amistoso con los americanos. Tras su destitución y ser visible cabeza de turco, toca el turno de la gran aparición y regreso de esta segunda temporada: el coronel Carrillo.  El coronel, conocido de la primera temporada, ya deja bien claro cuáles son sus métodos y lo que conlleva ir a su lado: durísimos momentos tanto en la captura de los niños con Peña como testigo como en el helicóptero con Murphy. Muy gallito veíamos a Murphy con tal de ganar galones y visiblemente impactado acaba tras la gran escena del helicóptero. Sin embargo la trampa llevada a cabo por el cebo “Limón” acaba en una sanguinaria matanza y con la muerte de Carrillo.

Limón y Maritza

Decidme cuándo he quedado mal con vos. Siempre os he ayudado a vos o a tu familia, Maritza. (Limón, ep 1)

Quería dejar para el final de este apartado dos personajes secundarios de Narcos que se convierten en imprescindibles en esta segunda temporada por tres motivos.

El primero, por la propia relación entre ambos de amistad que acaba como ya sabemos, en una auténtica tragedia. En segundo lugar, por la importancia de Limón y la lealtad hacia Escobar hasta el fin de sus días y por último la inocencia de Maritza siendo el cebo que acaba convirtiendo la posible captura de Pablo con una masacre a la policía y al Coronel Carrillo. Estupenda secuencia heredada del Padrino y la matanza de Sonny Corleone.

La cita que he copiado anteriormente no es ni más ni menos que la presentación de los personajes y de la relación de amistad entre Maritza y Limón. Relación truncada por la aparición de la Quica, ese “gusano” que a todos nos ha parecido tan detestable. Estamos hablando de dos personajes, normales y corrientes, que en un primer momento no tienen nada que ver con el cartel de Medellín ni con el ejército colombiano ni con la DEA. Dos completos desconocidos acaban siendo decisivos en momentos críticos. Estupenda manera de integrar a la población, a los ciudadanos anónimos, en semejante conflicto.

Murphy y Peña

Son posiblemente dos de los protagonistas de Narcos en su segunda temporada que más han evolucionado. No sólo la tensión con altibajos en cuanto a su amistad, sino el propio descenso a los infiernos de cada uno de manera muy distinta y en tramos opuestos de la temporada.

En la primera parte de esta temporada, es Murphy el que tiene problemas personales como consecuencia de su trabajo (su familia cogiendo un avión de vuelta, el altercado en el baño y siendo arrestado por la policía). Desde ese momento y pasando el trauma en el helicóptero con Carrillo, comienza la recuperación y se centra en el caso y en atrapar a Escobar.

Sin embargo en el caso de Peña es justo al revés. Comienza el caso muy centrado, conociendo a sus nuevos jefes americanos y cubriendo a Murphy por su comportamiento. Pero es a mitad de temporada cuando Peña es el que juega con fuego: sus continúas reuniones con Moncada y los Pepes y el intercambio de información hacen que finalmente sea descubierto y apartado.  Por lo tanto nos encontramos con dos personajes que de manera distinta afrontan el caso en momentos diferentes de la temporada.

Narcos dividida en 8+2 capítulos

Narcos en su segunda temporada posiblemente estemos hablando de una temporada de 8+2 capítulos. Cuando digo que se trata de una temporada de 8+2, hablo a nivel formal y de estructura. En mi opinión, al finalizar el capítulo 8 y comenzar el 9, nos encontramos ante un tramo totalmente distinto a lo visto anteriormente. Si en los primeros 8 episodios vemos a Pablo de una mansión a otra, rodeado de mucha gente y con ejecuciones en uno y otro bando, ahora está casi sólo ante el peligro y rodeado de vacas, literalmente. Tengo que reconocer que he disfrutado muchísimo de estos dos últimos episodios. La banda sonora, el ver a Pablo en “libertad”, la fotografía y sobre todo, los diálogos y secuencias dramáticas. Desde el diálogo de Pablo Escobar y su padre hasta el terrible encuentro de Limón y Maritza, sin olvidarnos del día de su cumpleaños, las conversaciones telefónicas con su mujer, la despedida de Murphy y Peña al ser apartado del caso, entre otras cosas. Una larga enumeración de acontecimientos muy bien llevados en los dos últimos episodios, sin haber atentados de uno y otro bando.

Muchas ganas de cara a la tercera temporada, nuevas piezas en el ajedrez. Hemos visto una evolución de Narcos en su segunda temporada. Veremos a ver cómo se porta el Cartel de Cali y cuáles son las consecuencias de la muerte de Pablo Escobar. Al menos, dos temporadas

Por último, un gran artículo escrito en Facebook por el hijo de Pablo Escobar, con los errores de la serie Narcos.